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jueves, 25 de noviembre de 2010

Facebook-Google, duelo en la cima



Facebook entra en la tupida oferta de correo electrónico para los internautas. Su fundador, Mark Zuckerberg, anunció ayer la apertura de un servicio de correo vía web gratuito y "minimalista". De momento se precisará invitación y en unos meses será accesible a todos. La dirección será @facebook.com y para activar la cuenta será preciso estar en Facebook. Los mensajes no llevarán asunto, se podrán adjuntar varias fotos y agrupará los mensajes de un mismo remitente. Facebook no habla de correo. Habla de conversaciones.

El rey del sector es Hotmail (Microsoft) con más de 350 millones de cuentas. Le siguen Yahoo! (220) y Gmail, de Google, con 145. El paso de Facebook ha de preocupar a todos ellos, pero la maniobra va dirigida especialmente a perjudicar los pasos que está dando Google más allá de su popular buscador. Zuckerberg aseguró que su oferta no quiere "asesinar" al resto y recomendó que nadie se borre de Hotmail o Gmail . Pero sin que nadie se lo pidiera aclaró que su propuesta no va contra Gmail, que calificó de un buen servicio. Lo cierto, es que el anuncio se produce en mitad de una pelea entre Facebook y Gmail porque la red social importa los contactos del correo de Google y no permite la maniobra inversa. Una pelea que tiene más frentes.

Los desafíos de Facebook a Google tienen cada vez más envergadura. Su ventaja es que nació en la red social, ya está instalado en ella, liderándola. Los intentos de Google por dar una dimensión más social a sus servicios no han tenido un especial éxito. La mala gestión de la privacidad de Gmail a través de Buzz le ha costado ya a la compañía 8,5 millones de dólares de indemnizaciones. Curiosamente, Facebook no ha padecido reproches tan dañinos a pesar de que solo ha ido restringiendo el libérrimo acceso de terceros a los datos de sus miembros después de que los internautas hicieran sonar las alarmas.

Ahí está con sus más de 500 millones de miembros y con un horizonte optimista: este año, el tráfico de las redes sociales ha superado al de los buscadores y es en aquella actividad donde los internautas pasan más tiempo. En marzo, Hitwise publicó que Facebook había sido el destino de Internet más visitado durante una semana, por encima de Google, algo que, salvo en fechas muy señaladas, no le había sucedido a Google desde 2007 y por culpa de otra red social ahora un tanto marchita, MySpace.

Otro frente está en la compra de empresas y puja por los salarios. Google ha subido el salario de su personal para evitar fugas, particularmente a Facebook, y a algún ingeniero ha tenido que recompensarle muy especialmente para que rechazara un contrato que le ofrecía la red social. A Facebook se le acaba de escapar el ingeniero Paul Buchheit. Buchheit trabajó en Google hasta 2006. Es uno de los creadores de Gmail. El ingeniero abandonó Google para lanzar FriendFeed, que en 2009 fue comprada por Facebook. Un indicio de que algunas de las compras que hacen tanto Facebook como Google no son únicamente para quedarse con una tecnología sino para incorporar a su plantilla un equipo humano.

En el portafolio de las compañías hay algunas curiosidades. Google, por ejemplo, ha invertido unos 100 millones de dólares en Zynga, cuyo juego, Farmville, suministra un importante caudal de tráfico a Facebook. La empresa del buscador también ha comprado recientemente Slide, un desarrollador de juegos sociales. Ambos movimientos se han interpretado como los preparativos de la empresa para dotarse de recursos en el mundo de los juegos comunitarios ante el lanzamiento de su propia red social, Google Me, una intención reiteradamente desmentida por la compañía. Google no pretende, según sus ejecutivos, lanzar otro Facebook porque su concepto de lo social en Internet es distinto, dicen, a la de Zuckerberg. Falta conocer en qué consiste esta idea diferente.

Por otra parte, Microsoft, accionista minoritario de Facebook, suministra la tecnología de búsqueda a la red y, además, ofrece en su buscador Bing resultados en tiempo real de lo que se está diciendo en Facebook, servicio que Google no puede ofrecer.

Una de las ventajas de Facebook, ante los clientes publicitarios, es que conoce muchos más detalles sobre la vida y milagros de sus miembros que el buscador. Al margen de las reiteradas polémicas sobre episodios de falta de protección de estos datos por parte de la red social, la tenencia de esta información es vital para el modelo de negocio. Facebook no solo tiene su propia moneda (Facebook Créditos) sino que aspira a ser el portero de Internet con su Facebook Connect. Se trata de que los datos de registro e ingreso del internauta en su sitio puedan servir en otros y evitarle el engorroso trámite de darse de alta nuevamente. Pero también se trata de ser el amo de la llave. Microsoft lo intentó con Passport, pero la desconfianza de los internautas lo hizo fracasar. Facebook Connect ofrece a terceros su sistema de identificación. Quien lo acepte permitirá la entrada a su sitio con la identidad y contraseña de la cuenta de Facebook. Se trata, como explicaron en la nota de lanzamiento en 2008, de poder llevarte a los amigos de Facebook allí donde vayas en Internet. A cambio, Facebook da visibilidad del sitio en su red.

La réplica, más humilde, de Google, es Friend Connect. Es una plataforma abierta, a diferencia de la de Facebook, y no organiza una base centralizada de datos. Se basa en la instalación de una ventana (widget) que solo exige pegar código en la página receptora. para seguir la actividad de los amigos en Gmail.

Fuente: Diario El Pais

domingo, 24 de octubre de 2010

(Video) El poder político en una taza



Por: Antoni Gutiérrez-Rubí En las pasadas elecciones presidenciales norteamericanas de 2008, los medios de comunicación nos mostraron otras encuestas que ofrecían singulares resultados, frente a las tradicionales y conocidas sobre la intención de voto. Sabíamos, por ejemplo, que Obama ganaba a McCain en las ventas de máscaras de Halloween, de libros o incluso de chanclas con sus cabecitas.

Una de las encuestas más comentadas la llevó a cabo la cadena 7-Eleven, que ofrecía al ciudadano-consumidor-elector la posibilidad de elegir el modelo de vaso donde servirle la bebida: ¿Obama o McCain? Al término de cada mes, la popular empresa hacía públicas las ventas de cada uno, mostrando el ránking de preferencias de consumo como un nuevo indicador electoral. No fallaron. El 60% de las tazas escogidas fueron las de Obama. También, el café (su venta, su liturgia, su ambiente) fue protagonista en una iniciativa para estimular la participación electoral de los más jóvenes: Starbucks te invita a un café… si votas.



Ahora el protagonismo lo tiene el Tea Party, un movimiento ciudadano configurado por centenares de asociaciones, que ha sorprendido por su fuerza, por su capacidad movilizadora y que ha agitado la política norteamericana, ganando terreno en el panorama electoral. Muchos opinan que el pasado mes de enero el Tea Party jugó un papel decisivo en la victoria del escaño para el Senado por el Estado de Massachusetts, que obtuvo el republicano Scott Brown y que había ocupado durante 38 años el demócrata Ted Kennedy.

El Tea Party ha sabido captar el interés de muchos ciudadanos, canalizando el descontento con la Administración del presidente Obama. Y, a pesar de que el sector más moderado del Partido Republicano no lo ve con buenos ojos, se intenta un acercamiento estratégico con el objetivo de aunar posturas y evitar futuras sorpresas, ya que “los del té” despliegan un caudal de energía que puede ser muy favorable de cara a las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre. Pero parece que, de momento, los miembros del Tea Party prefieren ir por libre o con otro liderazgo. A principios de febrero celebraron su primera convención nacional en Tennesse, donde la invitada destacada fue la ex gobernadora de Alaska, y ex candidata a la vicepresidencia republicana, Sarah Palin, uno de sus referentes de inspiración por sus posicionamientos más extremos.

El descontento –la ira– que canaliza y potencia el Tea Party se ha instalado en el centro del debate político, junto a los ataques crecientes a la política de Obama que provienen de esa organización y, también, de plataformas como ResistNet o FreedomWorks. Esta última cuenta con 700.000 afiliados, 400.000 de ellos on-line. La comunicación de todos estos grupos se produce a través de la Red, lo que les confiere un gran poder por la capacidad de difusión de sus ideas.

Frente a ellos, también en Internet, ha surgido una nueva alternativa de base de izquierda para contrarrestar al movimiento ultra: el Coffee Party. En Facebook, Annabel Park (una anónima cineasta que vive a las afueras de Washington) impulsaba una respuesta colectiva a los ataques constantes del Tea Party. A finales de enero, propuso promover la idea de contestar con un Coffee Party que se materializó días más tarde con la aparición de la página web www.coffeepartyusa.com, en la que podía leerse esta frase: “Despierta y reacciona”. Algunos han visto, tras este movimiento, la mano del equipo de Obama.

Aunque como señalaba, medio en broma, la analista Rebeca Keys (Universidad de California), lo de menos es que aparezca ahora el grupo que falta, el Milk Party, sino que estas plataformas responden al descontento generalizado de la ciudadanía con sus políticos y sus partidos. Según una encuesta del diario The Washington Post, dos de cada tres norteamericanos se sienten molestos con el Gobierno federal de Washington.

Las elecciones del futuro (y de hoy) son también combates culturales, estéticos… y emocionales: ¿café o té? ¿rock o country? ¿Mac o PC? Combates de la cotidianeidad que expresan nuevas confrontaciones políticas de base cultural. Muchos comportamientos políticos se pueden observar (y prever) a través de pequeñas actitudes o reacciones emocionales. Por ejemplo, un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre la juventud española realizado en 2008 desvelaba algunas correlaciones entre la ideología de los encuestados y su psicología del comportamiento. El estudio analizaba estas pasarelas entre la vida y la ideología según las preferencias deportivas, las prácticas sexuales, la posición religiosa o con el aspecto físico e higiene corporal, entre otros aspectos. La más destacada es, sin duda, la constatación de que los mayores niveles de satisfacción emocional se registran entre las personas situadas en el centro político. Así, la tasa más alta de individuos que se sienten alegres se registra entre los jóvenes de centro y centroizquierda. La felicidad, la insatisfacción o el nerviosismo parece que tienen ideología… e intención de voto.

Todo ello resulta sorprendente o curioso, pero también es relevante constatar que las ideas no sólo se piensan, sino que, sobre todo, se viven, se sienten y se perciben. Es la vivencia emocional de las ideas lo que configura las predisposiciones ideológicas y electorales de los ciudadanos. Precisamente lo que convierte en actores políticos decisivos a movimientos como el Tea o el Coffee Party es la construcción de lazos emocionales y relacionales como base de una organización de estructura en red, comunitaria, autónoma y vinculante entre sus miembros, que es capaz de polarizar el debate público, de incidir en los resultados electorales y de dejar en evidencia los límites de la política formal.