domingo, 5 de septiembre de 2010

Wikileaks muda parte de sus servidores a un búnker en Estocolmo


La organización continúa con su cuidadosa política de protección de datos a pesar de la campaña en su contra

A medida que la campaña contra Wikileaks y su cabeza visible Julian Assange avanza, la organización ha decidido dar un paso más para poner a salvo sus datos. Según han informado varios medios, Wikileaks ha trasladado parte de sus servidores al complejo Pionen, en la White Mountain de Estocolmo.

El centro es un búnker de la Guerra Fría excavado en la roca donde la compañía sueca de Internet, Banhof, tiene instalada su infraestructura. Los datos de Wikileaks pasarán así a estar a 30 metros bajo tierra en un centro propio de cualquier película de espías. Con una sola entrada y unas puertas de acero de medio metro de ancho, Pionen es una fortaleza a la altura de los retos a los que se enfrenta Wikileaks.

Tras la publicación del Diario de la guerra de Afganistán a finales de julio, el Pentágono sigue de cerca la pista a la organización y está buscando el modo de silenciarla. Además, la presión contra el propio Assange no deja de aumentar. Hace ahora dos semanas, el fundador de Wikileaks fue acusado primero de violación y acoso sexual. tras la retirada de la primera denuncia, la justicia sueca decidió la semana pasada mantener las investigaciones por una denuncia de acoso.

Wikileaks continúa con esta medida con su cuidadosa política de protección de sus datos. La organización tiene servidores repartidos por todo el mundo y elije dónde puede publicar los informes secretos que obtiene dependiendo de la legislación de cada país. De esa manera, se asegura que el Estado que alberga sus datos no le perseguirá por desvelar las informaciones.

La semana pasada, Assange confirmó que Wikileaks había obtenido unas donaciones en lo que va de 2010 por valor de un millón de dólares, lo que seguró mantendrá a flote a la organización durante un tiempo.

En febrero del año pasado, La web estuvo a punto de cerrar por falta de fondos, pero tras la publicación primero de un vídeo sobre la guerra de Irak en el que se veía a un helicóptero de EEUU disparando a civiles y el nombrado Diario de Afganistán, su popularidad ha subido como la espuma.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Las redes sociales desde el análisis científico

Las redes sociales online y el análisis de redes sociales están condenados a entenderse. Con esta comunicación pretendemos examinar las redes sociales desde el punto de vista del análisis de redes sociales, identificando algunos elementos que faciliten la comunicación entre ambos.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La Web en la actualidad: Entrevista a Dolores Reig



DOLORS REIG, editora principal de El Caparazón (www.dreig.eu/caparazon), blog dedicado a tecnología, social media, comunidades, e-learning, web 2.0.

En el cuarto kfeinnovación de Sevilla, organizado por la empresa Kpacita. - "Ya sabemos que hay que estar presente en los medios sociales, pero ¿cómo estar allí? Se trata de optimizar y ver cual es la mejor forma de estar de acuerdo a un público distinto, que es el público de internet".

martes, 31 de agosto de 2010

Tener amigos es bueno para la salud



Por: Eduard Punset

“La magnitud del impacto sobre la salud de una buena red de apoyos familiares y de amigos es similar a la que se obtiene dejando de fumar”, comentan los científicos que han investigado sobre este tema en las universidades de Utah y Carolina del Norte, EE.UU. La gente empieza a impresionarse por las pruebas repetidas de que la soledad es fuente de todas las angustias y desvaríos, mientras que la relación de un cerebro con otro resulta esencial para sobrevivir.

En lenguaje llano, lo que están sugiriendo ése y otros estudios similares, iniciados hace 20 años, es la importancia de lo que los científicos Salovey y John Mayer llamaron “inteligencia emocional”. Veinte años después, descubrimos que las personas con relaciones sociales prolijas –un estado inaccesible sin un cierto grado de inteligencia emocional– tienen un 50 por ciento más de posibilidades de sobrevivir que los ajenos al torbellino social.

“Los médicos, profesionales sanitarios y educadores tienen en cuenta factores de riesgo como el tabaquismo, la dieta o el ejercicio. Los datos que presentamos aportan razones de peso para añadir las relaciones sociales a esa lista”, anotan los científicos citados. Caminamos hacia una situación en la que la rutina de las revisiones médicas sanitarias comportará también medir el grado de bienestar social. ¿Y eso cómo se come? –se preguntarán mis lectores– ¿Cómo lo podemos medir con la misma facilidad que el tabaquismo, la buena dieta o el ejercicio físico o cognitivo?

Con un pequeño esfuerzo colectivo. Las relaciones sociales se modulan con multitud de prácticas, unas conocidas, como las de vecindad o laborales, pero totalmente ignoradas las otras; es aquí donde entran en juego las emociones básicas y universales fruto de nuestra biología y psicología. Ya sabemos que, siendo importante el conocimiento de la “inteligencia emocional” de cada individuo, lo es sobremanera la “inteligencia social”: es decir, los comportamientos surgidos a raíz de la comunicación recíproca entre distintos cerebros.

Gracias a las investigaciones de los autores citados, además de la implementación de proyectos específicos de gestión emocional y social como el de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, o los de Rafael Bisquerra, de la Universidad de Barcelona, o Richard Davidson, de la de Wisconsin, EE.UU., contamos hoy con el modelo –constructo lo llaman los académicos empedernidos– susceptible de explicar nuestro comportamiento social y emocional. Estamos hablando ni más ni menos que de la mayoría de nuestras decisiones diarias. Por favor, que alguien me explique por qué en el pasado sólo nos hemos concentrado en una minoría de los temas que nos pasaban por la cabeza.

Contamos hoy con una idea más que perfilada de las habilidades que componen estas competencias emocionales y que deberemos aprender a transmitir a las nuevas generaciones por el tamiz de la enseñanza infantil, primaria, secundaria, corporativa y de la tercera edad. Para que no les sirva de excusa a los rectores sociales, se las voy a enumerar, dejando para los próximos 20 años el detalle de sus contenidos: aprender a focalizar la atención en las emociones propias; apreciar la interacción entre emoción, comportamiento y procesos cognitivos; infundir autoestima, resiliencia y curiosidad; trabajar en equipo de modo cooperativo y no competitivo, lo que supone aprender a escuchar y comunicar y saber solucionar conflictos ejerciendo un liderazgo emocional.

El aprendizaje de estas nuevas competencias es la clave para que los jóvenes encuentren trabajo en lugar de sumirse en el paro. ¿Por qué no intentamos recoger dos millones de firmas entre todos para impulsar el proyecto?

lunes, 30 de agosto de 2010

Slackactivism=activismo para vagos



Buscando, sumergiéndome en estos días por los cientos de links que las páginas de Internet y los blogs independientes ofrecen me he encontrado con este interesante y revelador artículo que señala un nuevo tipo de activismo en la red: El Activismo para vagos el cual tiene sus defensores y detractores.

Por: José Antonio Ritoré

Si el miércoles escribía sobre las gigantescas obras filantrópicas de gente como Bill Gates o Warren Buffet, hoy me voy al extremo contrario para hablar de un movimiento surgido al calor de los nuevos medios sociales, ya sabéis, Facebook, Twitter… Se llama Slackactivism y es el resultado de unir dos palabras inglesas: slacker (vago) + activism (activismo).

En Wikipedia viene definido como:

Un término peyorativo que describe las acciones que se realizan en apoyo de un asunto o causa social para “sentirse bien”, y que tienen muy poco o ningún efecto práctico. Estas acciones también tienden a exigir muy poco esfuerzo personal del slackactivist.

Parece que el término se acuñó en 1995 por un activista cristiano Dwigth Ozard, pero con un significado distinto al que ha adquirido ahora, se refería a aquellas acciones que se podían hacer de forma individual, sin necesidad de un grupo. Desde la irrupción de la Web Social, a partir del año 2001-2002, diversos periodistas de EE.UU lo han utilizado para referirse a actividades como firmar peticiones por internet 0 llevar una pulsera de apoyo a una causa (os acordáis del Livestrong de Lance Amstrong).

Ahora, con la proliferación de las redes sociales, también se considera Slackactivism a cosas como cambiar tu avatar de Facebook para mostrar tu apoyo a una causa, participar en iniciativas como la Hora del Planeta o enviar mensajes de texto para hacer donaciones cuando se producen catástrofes como la de Haití o Pakistán.

Lo verdaderamente importante es si los slackactivists aportan o no aportan, si su activismo supone una ayuda para resolver algún problema social o no. Ya sabemos que el término ha acumulado cierta mala fama, pero, ¿es merecida?

Varios bloggers norteamericanos defienden su papel. Por ejemplo, Nancy Lublin, en Fast Company, afirma:

En el mejor de los casos, puede proporcionar resultados mucho más rápido. Después del terremoto de Haití en enero, por ejemplo, las compañías de teléfono EE.UU. recibían hasta 10.000 mensajes de texto con la palabra “Haití” por segundo. Hasta ahora, las donaciones de 10 dólares por mensaje han ascendido a 38 millones dólares para la Cruz Roja Americana.

Dan Morrison, CEO de Citizen Effect y experto en marketing, sostiene:

Slackactivism surgió porque las herramientas de los medios sociales dieron a los slackactivists con corazón la oportunidad de involucrarse de acuerdo con sus propias necesidades. Es un error pensar que son simplemente vagos. Algunos están demasiado ocupados o no se sienten cómodos involucrándose con una causa de forma pública. Los mensajes de texto, Twitter…les da la capacidad de dar durante el tiempo de que disponen…

Así que como en tantas otras facetas de la vida, lo que algunos ven como un problema, porque supone sustituir un trabajo de voluntariado físico más tradicional por otro “virtual”, más difícil de apreciar, para otros implica una oportunidad. Con este tipo de asuntos siempre me vienen a la cabeza las palabras del padre Ángel: “Generalmente, los que dudan del trabajo de tal o cual ONG son los más mezquinos, los que no han dado nada o no tenían pensado dar nada”.

Así que, quizás, es mejor no poner en duda a los “activistas vagos”, ellos están haciendo su aportación, limitada, sí, pero, como ya hemos visto, también puede ser importante. Recurriendo ahora a Cristóbal Colón (La Fageda), “Todos servimos para algo, pero sabemos que no todos servimos para lo mismo”.

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Qué puede hacer la tecnología digital por las y los activistas? La respuesta corta



Traducción casera y negritas propias del artículo What Digital Tech Can Do For Activists: The Short Answer de Mary Joyce:

¿Qué hace la tecnología digital en la actualidad para las y los activistas? La respuesta a esta pregunta habitualmente vuelve en forma de un listado largo de herramientas y un recuento de varios estudios de casos. Pero, ¿y si miramos a esas herramientas y casos en las similitudes que reúnen y enfocan? ¿Podríamos condensar todos los usos de la tecnología digital en unas pocas funciones clave? (…)

Aquí hay unas listas de las que pienso que son las mejores tipologías funcionales. Luego me interesaría escuchar lo que pensáis de ellas.

La primera, de 2008, es de la Quick ‘n Easy Guide to Online Advocacy elaborada por la organización de capacitación info-activista Tactical Technology Collective:

1.Movilizar y coordinar
2.Documentar y visualizar
3.Informar y comunicar
4.Eludir y acceder*
La segunda es del capítulo de Anastasia Kavada en “Activism Transforms Digital: The Social Movement Perspective”, que comienza en la página 101 del libro Digital Activism Decoded (PDF).

1.Acceder y descubrir información
2.Difundir información e informar desde las calles
3.Coordinar y tomar decisiones
4.Construir solidaridad y un sentido de la identidad colectiva
La tercera, que se limita a los medios sociales, es de la introducción (PDF) de Beth Kanter y Allison Fine al nuevo libro The Networked Nonprofit:

1.Iniciadores de conversaciones como blogs, YouTube y Twitter
2.Herramientas de colaboración incluidas wikis y grupos de Google
3.Constructores de red como sitios de conexión entre contactos como Facebook, MySpace y Twitter
La cuarta es mía. Todavía está en construcción:

1.Registrar: codificar información en un formato digital
2.Revelar: publicar si no difundir información
3.Proteger: limitar el acceso a información
4.Procesar: refinar información en bruto en un formato útil conectándola o agrupándola con otra información
5.Co-crear: colaborar para generar un producto online u offline
6.Agregar: reunir información, recursos o gente
(…) ¿Qué te parecen estas listas? ¿Hay alguna perfecta? ¿Cómo se podrían remezclar?

* = Eludir bloqueo de contenidos y acceder a internet de forma segura.

Jaume Nualart: «El activismo no se entiende sin tecnología»


Jaume Nualart se pone a hablar y a teclear y una cree que ve Matrix. Por él me entero de que antes del 2000 era la época del hardware. ¡Lo importante era tener el aparatejo! Entre el 2000 y el 2005, fue la del software. Ahora reinan los datos. Nualart crea herramientas que ponen orden en la red. Lo hace con software libre y genera conocimiento al acceso de todo hijo de vecino.

–Vayamos por partes: su primer ordenador fue...

–Tenía 14 años y me lo reglaron mis tíos de Ripoll. Era un Comodore Vic 20. Tenía ese ordenador y un manual de Basic.


–Qué hacía?

–Inventaba juegos para mis primos: de esquiadores, de fútbol... Luego me aburrí y dejé los ordenadores. Estudié Química sin ordenadores.

–Y regresó a ellos.

–En 1996, cuando instalé internet en casa. Supe que yo tenía que saber qué era eso y vi cosas cosas de programación, ¡pero ya las tenía en la cabeza! El concepto era el mismo que había aprendido a los 14 años.

–A ver: estudia Química, publica un libro, crea un periódico on line...

–Es que yo creo en la dualidad. Mi padre es de Vic y mi madre, de Ri-

poll. Yo crecí en Alicante. Y van mis tíos de Ripoll y me regalan un ordenador que se llama Vic.

–Siga, por favor.

–En 1996, en Alicante, me pongo a escribir código (lenguaje de programación), y todo tiene un punto de eclosión en el 2000: regreso a Barcelona y montamos Indymedia

–¡Todos somos informantes!

–Indymedia nace con un lema: no odies al medio, sé el medio. Es una publicación abierta: a la derecha están las noticias que la gente va subiendo y, en el centro, está el contenido editorial que se nutre de la información que está a la derecha.

–Activismo social y tecnología van de la mano.

–¡En ese tiempo, el software hecho por los movimientos sociales era más avanzado que el de las empresas! En las manifestaciones se impone la cámara. Todo se documenta y todo se puede denunciar. ¿Cómo? A través de la red.

–¿Está hablando de cuando la gente salía a la calle?

–Sí, son las grandes manifestaciones antiglobalización, y añada económica, por favor. Indymedia aparece como un modelo de software libre aplicado a un medio. Yo trabajaba de programador y de editor.

–Siempre dual.

–Mire, aquí la filosofía es que uno entra aprendiendo y sale enseñando.

–¿Aquí?

–Mucha gente que está trabajando con programación libre viene a Riereta, un taller tecnológico en el que usamos Linux. Hace años que trabajamos para que todo el mundo pueda acceder al conocimiento, pueda usar libremente las herramientas, acceder al código fuente, y distribuir ese conocimiento o las herramientas de manera libre.

–Y esa filosofía se aplica.

–¡A todo! A la música, al arte, a la enseñanza. Claro que haciendo programario, lo que nosotros llamamos código, es más fácil que podamos crear herramientas para que la gente pueda usarlas de forma libre.

–Los activistas del 2000 ahora están detrás del ordenador.

–Y muchos están en lugares de toma de decisiones. El activismo no se entiende sin tecnología.

–Ilústreme.

–Hoy en día hay un activismo muy organizado. Desde Gràcia se está organizando la cooperativa integral de Catalunya. Guifi.net ya se ha convertido en la red libre wireless más grande de Europa. En Catalunya ya hay 10.000 antenas.


–Siga.

–En el mundo del activismo y de la tecnología, el conocimiento es naturalmente libre y hay herramientas que facilitan que este conocimiento permanezca libre.

–Y usted, ¿en qué anda ahora?

–Me dedico a crear herramientas para visualizar y entender archivos de datos, como ya hice para Ars Electronica, en Austria, y estoy en movimientos de redes sociales, pero distribuidas, anónimas y encriptadas como n-1.cc. Colaboro con la Fundació Tàpies. También estoy en un proyecto con 20 instituciones culturales que quieren compartir sus archivos. Estará muy bien, pero quizá el 70% de lo que haya no lo puedan mostrar por problemas de derechos.

–¿Perdón?

–Lo que hacen las leyes de protección es impedir que fluya el conocimiento y la comunicación.