sábado, 21 de agosto de 2010

La anarquía de la imaginación: Dos versiones encontradas del uso de la red



Por: Felipe Pineda


“Apaga Internet si quieres acabar con tu
anarquía” podría ser el titulo de un libro sobre el alcance y la importancia de la red en los procesos creativos de las personas que hacen un buen uso de ella “Prende Internet y desaparece lentamente” podría ser la antítesis del primer enunciado. Todos quisiéramos que la red estuviera colmada de habitantes frecuentes que la exploran, que yacen inmersos en su cantidad de posibilidades pero la realidad tal vez contradice nuestro anhelo. Por medio de este corto ensayo propongo darle una breve lectura corta a dos versiones de uso de la red actual.

La red versión 1 (pesimista)

Muchos de alguna manera quisiéramos y soñamos con una abismal reducción del número de náufragos del chat, con una disminución en la cantidad de amantes de las aplicaciones frívolas en redes sociales o del montón de transeúntes leves de You Tube, también anhelamos que la masa amorfa de románticos que buscan canciones autodestructivas o demasiado emotivas se reduzca con el puñado de “todo terrenos” que escuchan canciones en donde lo importante es destruir a otros en el camino.

Mucho se especula sobre las redes: Se habla del uso del Facebook, se habla de la revolución en la red ¿Pero que es la red sin navegantes? ¿Qué es la red sino un aluvión de naufragantes que reciben el salvavidas del estancamiento?

En teoría se disponen de 500000 millones de opciones para elegir pero al final termina imperando la no elección (más bien diría yo la imposición encubierta que no es más que acudir a lo primero que se tiene a la mano). Lo anterior es la reedicion del efecto zapping televisivo y su mal hábito trasladado a internet sin mediar resistencia.

Es así como el uso inducido e indebido de la red se ha convertido paulatinamente en un somnífero, en una anestesia creativa que tal vez de manera atrevida se pueda definir como un alienígeno a esa anarquía imaginaria tan necesaria y tan escasa. Su consecuencia inevitable: El aburrimiento.
Quienes crearon internet nunca llegaron a imaginarse que esta se convertiría en una marea infinita de links, entradas, salidas, datos, iniciativas individuales y colectivas, mareas y cosas en el aire que esperan ser descubiertas pero que debido a una pluralidad desbordada y a un unanimismo de la popularidad a favor de las fuerzas inexpugnables del mercado acabaron siendo absorbidas por pocos portales, paginas generalmente propiedad de compañías que participan en distintos mercados de bienes y servicios.

La Red Versión 2 (Esperanzadora)

No todo el panorama es del todo sombrío, existe un segmento amplio y creciente de bloggers, internautas, cyber-anarquistas, comunidades sociales conectadas que utilizan la red en función de construir conocimiento individual y colectivo dándole importancia social a la diseminación e interiorización de la información. El mayor reto consiste precisamente en eso mismo: lograr que el carácter interactivo de internet ofrezca a los ciudadanos ordinarios la posibilidad de ejercer una influencia inaudita sobre los acontecimientos políticos y sociales que determinan sus circunstancias y perspectivas mediante la subversión de las formas tradicionales de captura de la información ya que el receptor a su vez se convierte un potencial emisor, lo que aumenta la posibilidad de multiplicar y alimentar la manera de crear y comunicar.

El uso adecuado y explorativo de la red nos lleva a re-entendernos, re-definirnos, reencontrarnos en medio de una sociedad tan variada y tan rica en cultura, tan hermanada y dividida a la vez gracias a la lectura mutua que podemos hacer en espacios alternos por lo que su futuro como medio transformador está en manos de “la ciencia del Link” que no es más que abrir una posibilidad más (cada ventana lo es) en el infinito abanico de elecciones que la red almacena. Para llegar a esa primera posibilidad se requieren buceadores que se aventuren a surcar los corales de la información y la diversidad que internet nos trae en sus
profundidades.

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